¿Es el verano un buen momento para plantearte hacer cambios en tu vida?

La época de vacaciones puede ser el momento perfecto para revisar objetivos y planificar cambios de cara al nuevo curso

A menudo las personas aprovechamos las semanas de descanso para plantearnos nuevas metas. “La época de vacaciones es un momento perfecto para revisar objetivos y plantearnos cambios de cara al nuevo curso. Es un momento en el que las prisas desaparecen, podemos tener momentos de calma en los que pararnos a revisar qué está pasando en nuestra vida y qué cambios nos gustaría afrontar. Podemos mirar con algo de perspectiva cómo es nuestro día a día en la vorágine del curso, con el colegio funcionando, trabajando dentro y/o fuera de casa, las extraescolares, los traslados, etc… Viéndolo con distancia podemos decidir qué cosas queremos que vuelvan y cuáles no.

En el horizonte…septiembre

En verano, normalmente acostumbramos a vivir sin preocuparnos del tiempo, de las obligaciones, de la rutina, del qué pasará… vivimos el verdadero ‘aquí y ahora’. El verano es un paréntesis entre un curso que se fue y un curso que llega. Y en el horizonte se encuentra septiembre, que marca la estación del comienzo, el nuevo curso, tras la época más larga que tenemos de descanso.

El concepto de temporalidad es algo que nuestro cerebro entiende muy bien.

¿Es incompatible descansar con proyectar nuevos objetivos?

Es necesario desconectar y vivir el momento. El verano invita a sacar el ser libre que todos llevamos dentro, para contrarrestar y descansar de los horarios y el ritmo del invierno. Darnos permiso para ser ligeros en verano y poder fluir es la otra cara de la exigencia del resto del año.

Desordenar un poco los hábitos ayuda a poderlos ordenar después otra vez. Permitirnos soltar, vivir el descanso hace que nuestra autoestima se refuerce, ya que es indispensable recordar que nos merecemos todo aquello bueno que nos ocurre.

El hecho de poder olvidar las rutinas y las normas del invierno, refuerza nuestro poder de adaptación después en aquellos momentos que nos requieren más esfuerzo académico, laboral y el de todas aquellas actividades que exijan una rutina cotidiana.

Replantear nuevos objetivos

A pesar de lo anterior, dedicar un tiempo en nuestro descanso veraniego para replantearnos nuevos objetivos y/o proyectos para el nuevo curso no es incompatible con dejar de disfrutar. Y teniendo en cuenta que el descanso aumenta nuestra creatividad, es uno de los mejores momentos del año para ello.

Por ejemplo, no tanto reflexionar sino dejarnos sentir: qué nos gustaría cambiar, probar, repetir para seguir desarrollándonos como personas.

Para ello te propongo el siguiente ejercicio que puedes acompañar con la técnica de la visualización. Esto es imaginarte en el futuro haciendo lo que más te gustaría, imaginarte de forma muy vívida llevando a cabo tu proyecto, tu misión de vida, aquellas cosas que quieras cambiar.

‘Ejercicio de Visión’

Coge papel y boli.

1. Dibuja tu futuro e imagina que es tu presente.

2. Dibuja 4 cuadrantes y colócalos en el suelo.

2.1. Cuadrante del Futuro.

En este cuadrante, reflexiona sobre tu futuro. Sobre aquel/aquellos proyectos que quieres conseguir. No necesariamente tienen que ser cambios.

Este ejercicio también puede llevarte a afianzar aspectos que ya tienes conseguidos, y a ayudar a reforzarlos. ¿Dónde quieres estar dentro de uno o dos meses? ¿Dónde te ves? ¿Qué personas están contigo? ¿Cómo te sientes? ¿Qué estás haciendo? ¿Cómo lo estás haciendo?

Aquí te planteas sólo tu futuro más próximo, relacionado con el contexto laboral, familiar, social, de pareja…

2.2. Cuadrante del Presente.

Aquí nos planteamos nuestro presente actual.

¿Qué cosas tengo en este momento? ¿Cómo definiría el momento en el que estoy? ¿Cómo me siento en mí vida? ¿Me siento bien? ¿Me siento incompleta? ¿Soy feliz en general? ¿O soy infeliz más tiempo del que quisiera? ¿Qué es aquello que me hace feliz? Y por el contrario, ¿qué es lo que no me está impidiendo no ser feliz? ¿Qué necesito cambiar?

2.3. Cuadrante de Fortalezas.

Aquí, enumeraremos todas aquellas actitudes, aptitudes y rasgos de nuestra personalidad que consideramos son necesarias para llegar a ese objetivo que hemos apuntado a conseguir en ese futuro inmediato. Se llaman Fortalezas. Son nuestros recursos indispensables para llegar a nuestros retos.

¿Qué tengo y qué debo de conservar para llegar a mi objetivo? Si lo que quiero es un cambio de trabajo, ¿será que tengo que mantener mi tesón como mi principal rasgo positivo para alcanzar mi objetivo?

Si lo que quiero es un cambio de carrera universitaria, ¿será que el mantenimiento férreo de mi decisión es mi principal fortaleza?

Y si quiero un cambio en mi pareja y me veo dentro de tres meses sin ella, ¿será el poder de la conversación asertiva y no violenta, la aptitud que he de mantener?

2.4. Cuadrante de Áreas de Mejora.

Llegamos al último cuadrante del ejercicio, y lo subdividimos a su vez en dos.

¿Qué tenemos que dejar por el camino, que nos impide llegar a nuestro objetivo?

¿Qué cosas tenemos que aprender, qué cosas nos hacen falta para conseguirlo?

Este ejercicio de Visión nos ayuda a tomar conciencia de nosotros mismos durante el verano, para poder identificar qué cambios queremos dar, saber priorizarlos, diferenciar lo urgente de lo importante, y conocer por dónde queremos empezar a cambiar.

Si aprendemos a identificar nuestras fortalezas y áreas de mejora, sabremos con qué recursos contamos, y por lo tanto, podremos ya proyectarnos en el futuro que queremos tener.

Recomendaciones prácticas para que tu planificación de cambios tenga éxito:

• No te pongas demasiados objetivos, ni muy ambiciosos. Una vez tengas el listado, planifícalos para ir abordándolos poco a poco, ¡no quieras empezar con todo en septiembre!

• Empieza por aquel cambio que creas que es más fácil que consigas, aquel que siendo un reto, no suponga demasiadas dificultades desde el primer momento.

• Para cada objetivo define un plan de acción, ¿cómo vas a abordarlo? ¿Necesitas de alguien para llevarlo a cabo? Es importante que de antemano identifiques las posibles dificultades que puedas encontrarte para abordarlos y pensar ya en las estrategias que seguirás para superar esas dificultades.

• Si alguno de esos cambios ya los has intentado en el pasado, o no sabes cómo abordarlos, pide ayuda profesional. En pocas sesiones puedes encontrar dentro de ti esa energía que necesitas para conseguir todo lo que te propongas.

Marta Giner Peñalba