El vínculo con los adolescentes

Como madre de un adolescente y profesional que acompaño a madres de adolescentes, me encuentro con frecuencia la pregunta: cómo vincularme con mi hijo adolescente. Algunos chicxs presentan en esta etapa un importante desarraigo.

La adolescencia es una época de cambios físicos y emocionales. Es la etapa que marca el proceso de transformación del niño en adulto, es un período de transición que tiene características muy peculiares.

Las bases de la comunicación se cultivan desde la niñez y eso es posible si desde pequeño el niño se sintió escuchado, amado, reconocido y valorado. En otras palabras, somos nosotros quienes, con nuestro afecto, nos vinculamos a nuestros hijos.

Los lazos afectivos que se establecen entre los miembros de la familia con el bebé, luego niño y más tarde adolescente son vitales para que éste se desarrolle adecuadamente.

Cuando el adolescente lucha por su autonomía es natural que la relación con los padres sea en algún momento conflictiva; cuando existe una relación afectiva a menudo es necesario un cierto rechazo para tratar de establecer esa autonomía.

TIPS QUE PUEDEN AYUDARTE

• En primer lugar, predicar con el ejemplo, no con la palabra. Nuestros hijxs hacen lo que ven no lo que se les dice.

• Es necesario expresar el afecto, no darlo por sobreentendido, los niños y niñas no conocen aquello que no se expresa, aprenden de lo que ven hacer, lo que no se expresa no existe.

• La importancia de tomar conciencia de reparar como padres. Debemos iniciar (como padres) una construcción interna que nos lleve a sentirnos plenos, tranquilos y felices. De esta manera, es posible proyectar en nuestros hijos esas fortalezas.

• Es indispensable vincularnos con nuestros hijos desde sus deseos, anhelos y aspiraciones. Respetarlos. Que ellos no se sientan obligados, ni manipulados, pues si están cumpliendo los deseos de los padres se obstruye la comunicación y la consolidación de la autoestima. La plenitud se encuentra cuando yo permito realizar.

• Los hijos tienen una necesidad muy grande de compartir tiempo con sus padres, y esa es la base de la solidez afectiva. Qué bueno dedicarle tiempo para jugar lo que les gusta, escuchar su música, etc. El tiempo compartido es no solo una condición de cantidad sino de calidad. No se trata de estar juntos todo el tiempo sino interactuar, compartir y crecer juntos como individuos y grupo. La permanencia de las relaciones de afecto genera seguridad.

• Muchas veces, los padres imaginan o proyectan qué es lo que más le conviene a su hijo. Sin embargo, es él quien debe descubrir qué le conviene. Nuestro papel debe centrarse en acompañar, mostrarle, de manera objetiva y sin carga emocional, los diversos contextos de esos deseos para que él pueda descubrir y construir.

• Tener una actitud flexible.

• Enseñarles que la vida hay que gozarla y no sufrirla. Por eso, resulta clave enseñarles a relativizar los problemas. Dado que en la adolescencia sienten mucha presión es preciso que puedan contar con un contexto familiar que los escuche, los apoye y les enseñe a bajar dicha presión

• No llevar la carga del trabajo a casa y menos a la relación que podamos establecer con ellos. Que vean a unos padres dispuesto a vincularse, a conversar desprevenidamente y a disfrutar de su compañía.

• Es importante enseñarles a planear y a organizar su tiempo y responsabilidades.

• Cuando ellos manifiesten un deseo o inconformismo no cerrarnos a la escucha.

• Tener un corazón y una mente abierta para que ellos también puedan generar confianza.

• Permitirles expresarse; no satanizar.

Resumiendo, es fundamental como padres ayudarles a vivir una vida plena. Que no sientan presión, sino apoyo. Para ello es fundamental que los padres puedan conocer cómo mejor acercarse a sus hijos.

Si te encuentras desorientadx en la relación con tus hijxs adolescentes, puedo acompañarte en esta etapa difícil a la par que maravillosa.

Desde mi experiencia, además de herramientas sencillas y prácticas, utilizo aceites esenciales que facilitan un abordaje holístico en los diferentes síntomas que pueden aparecer. Pero sobre todo, te ayudarán a restablecer el vínculo, tan importante y necesario en la adolescencia.

Marta Giner Peñalba