Beneficios psicológicos del verano

El verano es para muchxs la estación más esperada del año. Es sinónimo de más horas de luz, de tiempo de relax, de romper con la rutina, de más actividades de ocio y vida social…

Aunque son muchas la personas que, conectan también con el vacío y la tristeza el verano es una estación de lo más saludable.

¿Qué beneficios psicológicos nos aporta el verano?

• Mayor estabilidad y bienestar emocional: durante las horas de luz nuestro organismo produce mayores cantidades de serotonina, la popularmente conocida como hormona de la felicidad. Teniendo en cuenta que en verano gozamos de mayor número de horas de sol, nos encontraremos más vitales y activos.

• Mejora de nuestro sistema inmune y salud mental: el verano nos invita a pasar más tiempo en la calle y hacer actividades de exterior (la playa, la piscina, el contacto con la naturaleza, los paseos, mayor contacto social al reencontrarnos con familia y amigxs… lo cual no sólo nos aporta bienestar y alegría sino que además nos ayuda a aprovechar mejor la vitamina D que el sol nos ofrece, y esta vitamina refuerza nuestro sistema inmune y nuestra salud mental.

• Aumento de la vida social y reducción del impacto del estrés: la cantidad de oferta de ocio y el hecho de volver a lugares de veraneo, nos invitan a pasar mucho tiempo relacionándonos. Nuestra vida social es un factor protector ante los eventos estresantes de la vida. Poder compartir momentos de tensión y tener la oportunidad de vivir momentos de esparcimiento y descanso mental, nos ayuda a afrontar los peores momentos con mejor cara. “Las alegrías compartidas se multiplican y las penas se dividen”.

• Más actividad y vitalidad: El mejor tiempo nos invita a estar más en la calle y a hacer más actividades. A su vez, hacer más actividades nos aporta mayor vitalidad; lo que, de nuevo, nos lleva a pasar más tiempo en la calle, relacionarnos más y hacer mayor número de actividades reforzantes. Por lo que en verano se favorece un círculo muy beneficioso que se retroalimenta.

• Aumenta la relajación. Al producirse una ruptura con la rutina nos sentimos más relajadxs. La conexión con unx mismx, con lxs demás y con la naturaleza. Pero además, seguramente pasamos más tiempo en ambientes naturales (el campo, el mar…), lo que nos induce a una especie de estado meditativo leve en el que somos más capaces de vivir en el presente sin juzgarlo, y nos conecta más con nosotrxs y con lo que nos rodea.

• Aumenta la creatividad como consecuencia de estar más en contacto con la naturaleza y disminuir nuestro nivel de estrés.

• Mejora de la cognición y de la toma de decisiones: cuando nos sentimos más relajados, nuestro cerebro funciona mejor, frena las rumiaciones, aumenta nuestra concentración y la toma de decisiones es más eficiente.

Si además en verano tenemos vacaciones, nuestro cerebro creará una fuerte asociación. Verano será igual a vacaciones y el hecho de que haya un cambio en nuestra rutina nos va a aportar beneficios también a nivel emocional.

¿Esto es así para todas las personas?

¡¡¡NO!!!

Hay personas que, sin embargo, no llevan bien estos meses de calor. Puede haber otras personas que no pudiendo irse de vacaciones, asimilen muy mal que el otro sí, o no sostengan quedarse solos.

Marta Giner Peñalba